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Amores de 24 horas: la era del swipe, la superficialidad y el miedo al compromiso


En la actualidad, las aplicaciones de citas como Facebook Parejas, Tinder, Bumble y otras similares han cambiado profundamente la forma en que las personas se conocen y vinculan. En un mundo dominado por lo digital, muchas veces surge la pregunta: ¿estamos realmente buscando una conexión genuina o simplemente una experiencia efímera? ¿Deseamos algo que dure más que una historia de Instagram que desaparece en 24 horas? ¿Se ha convertido el coqueteo en una táctica sistemática de “por si no funciona, hay otra opción”? Este fenómeno no es producto de la casualidad, sino de una ansiedad colectiva por obtener validación, evitar el compromiso y priorizar la inmediatez sobre la profundidad emocional.


Imagen Radio Rebel Studios
Imagen Radio Rebel Studios

Nuestro equipo de investigación de Radio Rebel decidió infiltrarse en varias de estas aplicaciones para entender, desde dentro, esta tendencia social y comprender no solo cómo se comportan las personas, sino por qué lo hacen.


Superficialidad como norma cultural digital


Las plataformas de citas digitales facilitan un acceso casi ilimitado a posibles parejas. El perfil típico incluye solo unas pocas fotos y breves líneas de presentación, lo que incentiva juicios rápidos basados en la apariencia física y la primera impresión, más que en compatibilidad profunda o valores compartidos. Esto no solo reduce la interacción humana a un formato visual simplificado, sino que también crea una “economía de opciones” donde muchos usuarios sienten que siempre hay alguien “mejor” a un swipe de distancia.


Este contexto alimenta conductas como la búsqueda de validación externa, el rechazo constante o el cambio de interés cuando aparece la primera dificultad en una relación incipiente. Psicológicamente, esto se relaciona con lo que algunos expertos denominan “cultura del descarte” y comportamiento de recompensa intermitente —estructuras que fomentan la búsqueda continua del estímulo nuevo y emocionante, en vez de profundizar en una relación ya iniciada.



Supervivencia del compromiso y lealtad en un entorno efímero


Existe un debate académico sobre si las citas en línea conducen o no a relaciones duraderas. Algunos estudios sugieren que las parejas nacidas en apps pueden ser tan estables o incluso más estables que las formadas de manera tradicional, y que los usuarios suelen tener motivaciones mixtas — desde relaciones serias hasta encuentros casuales.



Por otro lado, investigaciones recientes han demostrado que las parejas que se conocen en línea pueden reportar niveles ligeramente más bajos de intimidad, pasión y compromiso comparado con las relaciones offline tradicionales. Este resultado no implica que todas las relaciones online estén destinadas al fracaso, sino que algunos indicadores de calidad de vinculación pueden ser menores en promedio.


En términos de cifras, los estudios académicos estiman que entre 17 % y 33 % de los usuarios de Tinder han tenido alguna relación romántica con alguien que conocieron en la aplicación. Esto sugiere que menos de un tercio de las personas que usan estas plataformas llegan a establecer una relación romántica, y no todos estos casos se transforman en relaciones duraderas.


Adicionalmente, una encuesta de la Pew Research Center muestra que aproximadamente 1 de cada 10 adultos en Estados Unidos ha conocido a su pareja actual a través de plataformas de citas, y este número se eleva a 1 de cada 5 entre adultos menores de 30 años.



Factores de riesgo: deshonestidad, burnout y falta de compromiso


Además de la superficialidad inherente, la deshonestidad es un problema real. En una encuesta de usuarios estadounidenses de aplicaciones de citas, un número significativo admitió mentir sobre su edad, ingresos u otros aspectos de su identidad.



Muchos usuarios también experimentan “burnout” o cansancio emocional con el uso repetido de estas apps, evidenciando que la búsqueda constante de opciones genera frustración, fatiga y desilusión.


Psicológicamente, este patrón se explica por varios factores:


  • Falta de conexión emocional inicial: Interacciones mediadas por pantalla dificultan la creación de lazos profundos comparado con encuentros cara a cara.


  • Búsqueda de validación externa: La estructura de likes y matches puede reforzar conductas adictivas o superficiales.


  • Acceso constante a alternativas: Saber que siempre hay nuevas opciones puede debilitar la disposición al compromiso y la fidelidad.



Perspectiva psicológica del comportamiento


Desde una perspectiva psicológica, la cultura de citas digitales responde a varios mecanismos humanos básicos:


  • Evitación del rechazo inmediato: El formato digital reduce el miedo al rechazo directo, pero incentiva la evitación del compromiso a largo plazo.


  • Preferencia por gratificación instantánea: La dopamina liberada con un nuevo match puede ser más atractiva que el esfuerzo requerido para construir una relación estable.


  • Miedo a perder oportunidades: La percepción de abundancia puede generar una ansiedad por “no perder una mejor opción”, lo que reduce la paciencia y la inversión emocional en una sola persona.


Estos factores, combinados, explican por qué en muchos casos los usuarios terminan coqueteando con varias personas simultáneamente o manteniendo opciones abiertas.


Nuestro estudio de Radio Rebel confirma que las aplicaciones de citas son un reflejo de las tensiones sociales actuales entre deseo de conexión y temor al compromiso. Aunque no es imposible encontrar relaciones significativas a través de estas plataformas, las estadísticas demuestran que una minoría de usuarios logra convertir sus experiencias digitales en relaciones duraderas y profundas. Las dinámicas de superficialidad, deshonestidad, exceso de opciones y búsqueda de gratificación instantánea afectan la calidad de las interacciones, e incluso pueden erosionar la confianza y la salud emocional de quienes participan.


Si bien las apps pueden ser herramientas útiles, también es importante comprender sus limitaciones y los factores psicológicos que influyen en cómo nos relacionamos dentro de ellas, para así tomar decisiones conscientes y saludables respecto a nuestra vida afectiva.



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